Entrevista/Rueda de prensa

entrevista_25_08_2012

"Los del Madrid son bestias físicas"

25/08/2012

Texto: Ladislao J.Moñino. El País
  
“Me gustaba sacar la pelota jugada, pero me costaba”, dice Luis García (Madrid, 1972) de su pasado como central en la cantera del Atlético. Como futbolista, las lesiones le lastraron, pero como técnico, en apenas tres años en Primera, se ha ganado el respeto de su gremio, incluido el de José Mourinho, al que hoy recibe en Getafe.
 
Pregunta. ¿Qué se le pasaba por la cabeza cuando durante el bachillerato iba a ver los entrenamientos de Luis Aragonés?
 
Respuesta. Ser entrenador, aunque nunca pensé que llegaría tan pronto a la élite. El Atlético se entrenaba en el colegio Amorós, en el que yo estudiaba, y Luis es uno de mis grandes referentes. Jugar me gustó mucho, pero cuando empecé a tener lesiones ya me atraía más ser técnico que jugador y entrenaba a chavales.
 
P. ¿Pero hizo novillos para ver trabajar a Luis?
 
R. Esta entrevista la leerán mis padres y mis hijos. Así que... no. Iba en el recreo. Me caía de la clase y caía en el campo.
 
Les digo a los jugadores que no tenemos una mala afición, que lo que tenemos es poca
 
P. ¿De la escuela de entrenadores tampoco se ausentó?
 
Llevan el sello de Mourinho y quieren ganar por encima de todo
 
R. Lo de ser entrenador me lo tomé muy en serio desde el principio. Es más, en los dos años que estuve en el Levante fui profesor de la escuela.
 
P. ¿Se enseña ahora más el fútbol de toque que cuando usted se preparaba?
 
R. Sí. Yo formo parte de una generación influenciada por el 4-4-2 de Sacchi; por Benítez, que es otro de mis referentes. También estaba Lillo, que empezó el 4-2-3-1. Nos iniciamos con ese trabajo zonal al que hemos ido adaptando el juego de toque. Pero a mis alumnos les hice ver que todo vale, que se puede jugar más retrasado, más directo, con una presión intensa arriba… Ahora se lleva y se impone ese juego de toque, pero, quitando al Barcelona y a la selección española, nadie más gana con ese estilo.
 
P. Usted fue de los primeros entrenadores que paró al Madrid de Mourinho. ¿Cómo ha visto su evolución?
 
R. Solo ha cambiado su forma de jugar contra el Barça y al principio; en el segundo año, ya no tanto. El Madrid, ahora mismo, no cambia. Es intenso y físico. Igual que el Barça es el mejor equipo del mundo jugando al toque, el Madrid es el mejor físicamente. Sus jugadores son animales, bestias. Físicamente, asustan. Hay veces que dan la sensación de que dicen: “Ahora vamos a ganar el partido”. Y lo ganan. La temporada pasada fue un avión supersónico. Sumar 100 puntos es una locura. Mourinho le ha imprimido su sello de ganar por encima de todas las cosas, de competir. Eso es una virtud de un gran entrenador. El Madrid mete cinco el día que juega bien y el que no hace seis o siete ocasiones como ante el Valencia.
Ahora se lleva el toque, pero solo el Barça y España ganan con ese estilo
 
P. Hay veces que el Madrid da un paso atrás cuando se pone por delante en el marcador.
 
R. El Barça sabes que no te va a cambiar, pero el Madrid te deja la pelota, te la roba y en tres pases te la enchufa. Di María es un pasador excepcional, Özil le da mucha variedad... A Valera le puedo decir que tenga cuidado con Cristiano, que le tape el disparo o que esté atento a su remate de cabeza, pero es tan potenteÉ Al Madrid, en otro deporte, sería imposible ganarle, aunque en un partido de fútbol es distinto. Ya ganamos al Barça la temporada pasada. Lo que hay que hacer es reducirle el número de ocasiones, aunque no es precisamente algo fácil.
 
P. ¿No tira usted de la cantera ahora que las necesidades económicas ahogan?
 
R. Siempre miro a la cantera. Llevó un año aquí y hay tres canteranos en la primera plantilla. A Abdel, que se ha asentado, había que ponerle y ahora hemos subido a Hugo y Arroyo. Eso, en el Getafe, no era sencillo. Es verdad que hay que tirar de la cantera porque la crisis afecta a todo el mundo, pero a los entrenadores nos exigen resultados. Si se le dice a Pellegrini que con dinero tiene que fichar a un delantero supercontrastado o sacar al chico de 16 años, va a firmar al delantero supercontrastado, pero también lo haría Mourinho o... Luis García. Cuando no vas a fichar a uno bueno, sí tienes que mirar abajo.
 
P. ¿Ha percibido la comodidad de entrenar al Getafe porque no hay presión popular ni mediática?
 
R. Más que cómodo, diría que es un club diferente. Les digo a los jugadores que no tenemos una mala afición, que lo que tenemos es poca. Los 9.000 que vienen al campo nos apoyan y yo peleo por esos 9.000 o por 3.000. Es cierto que cuando vas mal no tienes ese agobio de la prensa o de la afición, pero cuando vas bien tampoco tienes repercusión. La temporada pasada, durante 23 jornadas, fuimos el tercer equipo de España y eso no salió en ningún sitio.
 
P. Ángel Torres, el presidente, dijo que deben jugar mejor.
 
R. Lo dijo por el final de la Liga pasada. Los dos terminamos muy decepcionados. Pero en Getafe se han visto partidos muy buenos, como el 5-1 al Sevilla, el 3-1 al Valencia o el 3-2 al Atlético.
 
P. ¿Sabe Torres tanto de fútbol como se dice?
 
R. Sí, entiende.
 
P. ¿Cómo trata de recuperar a Pedro León?
 
R. Esta semana, con tranquilidad porque no puede jugar. Ha tenido dos años muy malos. Lo que le pasó en el Madrid no soy quién para juzgarlo. Tiene que darnos goles a balón parado y desde fuera del área. Si centra bien desde la banda, está bien y eso no quiero que lo pierda, pero debe aportarnos más cosas.
 
P. ¿Qué espera de Lafita?
 
R. Nos tiene que dar siete u ocho goles. Es muy vertical y muy físico, capaz de mantener un ritmo constante durante los 90 minutos, como en Sevilla.
 
P. ¿Es un fracaso personal que Güiza no esté enchufado?
 
R. No. Y no creo que Güiza tenga alguna queja. En el curso pasado jugó 33 partidos y metió tres goles. Fue de los delanteros que más jugó y le di confianza pese a esa cifra. Mientras esté aquí, le voy a exigir.
 
P. ¿Ya no cree Colunga que el Getafe es el Colunga, Club de Fútbol, como usted le dijo?
 
R. De momento, no. No sé si mantendrá esa actitud, pero, desde luego, cuando es el segundo delantero es por algo. Eso no se lo regalo a nadie.